Porque te extraño cada día.
Extraño tus goles, tu dulce voz. Extraño verte salir a la cancha con la cinta
de capitán, verte con la banda que tan hermosa te queda. Porque te extraño,
Gordo, porque todo River te extraña.
''Fernando:
Como no tengo forma de agradecerte, te escribo esta carta.
Sos mi héroe en este lío, mi luz en esta oscuridad. Después de irnos a la B, hubo una parte de mi que no logré encontrar más y que, aún está desaparecida. Creí que, con respecto a lo futbolistico, nunca más podría sonreir. Se nos había venido la noche y nada podía ser peor. Dicen que de las cosas malas siempre se puede sacar algo bueno, y lo confirmé. Escuchar que vos y el chori volverian a vestir la camiseta de River me puso contenta. Saber que dejaron de lado lo económico y que volvieron por amor al club y para ayudar en un momento tan díficil y triste como en el que estamos, me hizo comenzar a amarlos, a admirarlos cada vez más. Porque además de ser buenos jugadores, resultaron ser humildes y más allá de no conocerlos, demostraron ser buenas personas.
Volverte a ver jugar con la camiseta de River, ver que sos el capitán de este equipo que está luchando para volver a donde nunca tuvimos que irnos, me hace sonreír en este presente tan triste.
Desde que empezó el torneo, tu primer gol en la vuelta tardó en llegar, pero llegó. Era el más esperado por todos y lo grité a más no poder. Quiero decirte, que los tuyos no son goles, son golazos. La calidad que tenés para definir es increíble, admirable. Vos haces de un gol, un arte. Algo hermoso. Mirarte convertir da placer, al ver tus goles uno se olvida del momento en el que está por un rato, al ver tus definiciones uno se olvida de todo.
Sueño cada día con viajar, encontrarte y darte un abrazo. No puedo explicar cuanto deseo conocerte, hablar aunque sea dos minutos con vos, tener una foto, que me firmes la camiseta, algo.
Estoy orgullosa de que seas mi ídolo, te admirto, torito. Vos sos la razón por la cual puedo permitirme ser, aunque sea, un poco feliz en esta tristeza. Verte jugar motiva a seguir haciendo un buen fútbol, verte hacer goles hace que cualquier persona admire esa calidad enorme de goleador que tenés. Verte festejar y verte sonreír, ver esa mirada tuya cuando estás contento, hace que el hincha te ame, hace que tus goles sean los más gritados. Hace que seas nuestro héroe en todo este lío.
Eternamente gracias por jugar así, convertir de esa manera y gracias por volver y demostrar que el amor es más fuerte. ''
El 21 de febrero del
2012, me sentaba a escribir esta carta:
''Fernando:
Como no tengo forma de agradecerte, te escribo esta carta.
Sos mi héroe en este lío, mi luz en esta oscuridad. Después de irnos a la B, hubo una parte de mi que no logré encontrar más y que, aún está desaparecida. Creí que, con respecto a lo futbolistico, nunca más podría sonreir. Se nos había venido la noche y nada podía ser peor. Dicen que de las cosas malas siempre se puede sacar algo bueno, y lo confirmé. Escuchar que vos y el chori volverian a vestir la camiseta de River me puso contenta. Saber que dejaron de lado lo económico y que volvieron por amor al club y para ayudar en un momento tan díficil y triste como en el que estamos, me hizo comenzar a amarlos, a admirarlos cada vez más. Porque además de ser buenos jugadores, resultaron ser humildes y más allá de no conocerlos, demostraron ser buenas personas.
Volverte a ver jugar con la camiseta de River, ver que sos el capitán de este equipo que está luchando para volver a donde nunca tuvimos que irnos, me hace sonreír en este presente tan triste.
Desde que empezó el torneo, tu primer gol en la vuelta tardó en llegar, pero llegó. Era el más esperado por todos y lo grité a más no poder. Quiero decirte, que los tuyos no son goles, son golazos. La calidad que tenés para definir es increíble, admirable. Vos haces de un gol, un arte. Algo hermoso. Mirarte convertir da placer, al ver tus goles uno se olvida del momento en el que está por un rato, al ver tus definiciones uno se olvida de todo.
Sueño cada día con viajar, encontrarte y darte un abrazo. No puedo explicar cuanto deseo conocerte, hablar aunque sea dos minutos con vos, tener una foto, que me firmes la camiseta, algo.
Estoy orgullosa de que seas mi ídolo, te admirto, torito. Vos sos la razón por la cual puedo permitirme ser, aunque sea, un poco feliz en esta tristeza. Verte jugar motiva a seguir haciendo un buen fútbol, verte hacer goles hace que cualquier persona admire esa calidad enorme de goleador que tenés. Verte festejar y verte sonreír, ver esa mirada tuya cuando estás contento, hace que el hincha te ame, hace que tus goles sean los más gritados. Hace que seas nuestro héroe en todo este lío.
Eternamente gracias por jugar así, convertir de esa manera y gracias por volver y demostrar que el amor es más fuerte. ''
Después de meses y meses que
se hicieron eternos, ascendimos. Nos encontramos en primera de nuevo, aquel 23
de junio del 2012. Volvimos a nacer. Volvimos al lugar de donde nunca debimos
salir. Todo era felicidad, hasta que, el 27 de junio, a la tardecita, me
preparé unos mates y me puse a mirar pura química, invitados, Alejandro
Dominguez y Fernando Cavenaghi. No me lo olvido más. Termina el programa, me
siento en la compu y empiezo a leer gente indignada, triste, furiosa,
bajoneada. No entendía el por qué, hacía 4 días habíamos ascendido. Hasta que,
leí la causa de todo esto. Almeyda habia confirmado que vos, torito, que vos y
el chori no iban a jugar más en River, que no se les iba a renovar el contrato.
Claramente, me costó creerlo, no me resultaba agradable ni real, que un técnico
echara y le escupiera la cara a dos jugadores, que se convirtieron en pilares y
fueron, justamente, dos piezas fundamentales para cumplir el objetivo del
ascenso. No podía creerlo, no quería creerlo. Corrí llorando a abrazar a
mi vieja, y pasé así un par de horas, en las que me senté a escribir un texto;
''Te amo Cavenaghi'' para un blog que tenia con una amiga:
''Me
siento a escribir esto porque me dejó sin consuelo. No puedo parar de llorar,
ni bien me enteré pensé que no era verdad, que era humo, ese que hay siempre en
el mundo del fútbol en estos momentos. No me entra en la cabeza que un goleador
con tanta jerarquía como es Cavenaghi, que cumplió un papel tan importante en
el ascenso (más allá de la segunda ronda floja que tuvo), no va a tener lugar
en el River de la próxima temporada.
No tengo aliento,
más allá de los temas futbolísticos que se puedan tratar, yo como hincha, con
el torito tenía algo especial. Solo al verlo salir a la cancha se me dibujaba
una sonrisa en la cara, ese hombre, que llevaba la cinta de capitán en el
momento más crítico de nuestra historia, dejó de lado lo económico, resignando
millones, para venir a ascender a River. Ese tipo, que se acomodaba el pelo y levantaba
los brazos agradeciendo la ovación que decia ''El cavegoool, el cavegoool''
cumplió un papel fundamental en nuestra vuelta, al igual que lo hizo el Chori.
Ese señor, rubio, de ojos celestes, el que marcó 19 tantos en el campeonato,
volvió simplemente por la camiseta, por amor al club y hoy, le escupen en la
cara.
La tristeza me
consume, soy una más en este círculo de hinchas destruidos. Mi ilusión de ver a
Cavenaghi llevar la cinta en la primera división después de cumplir tan
gratamente el objetivo pasado, se partió en mil pedazos el día de ayer. No
encuentro manera de agradecerle a este hombre, que con el paso del tiempo
demostró con actos ser una gran persona, todo lo que me alimentó como hincha y
consoló con fútbol en tiempos difíciles para todos. Porque el torito no es
cualquiera, porque Cavenaghi es el jugador de la gente, ese capaz de sacarte
una sonrisa simplemente cuando lo nombran, ese que nos dio luz en momentos de
oscuridad plena, el que nos daba tranquilidad en momentos desesperantes, ese de
los goles hermosos, los más gritados, llenos de calidad, ''el goleador
amor'' como un día le pusieron, ese que con una simple sonrisa en su rostro,
desataba mil caras contentas, el que se hizo querer, se hizo amar. Ese es
Fernando, el símbolo de River junto al Chori en este último año, el que nos
demostró que el amor es más fuerte, que un sentimiento todo lo puede. Ese es
Fernando, el que bancó al técnico en un momento difícil diciéndo que si Almeyda
se iba, el también. Cosa que, a mi criterio , si no hubiera pasado, Matias hoy
no tenía donde caerse muerto. Ese es Fernando Cavenaghi, señores, un hombre que
demostró ser mucha persona para el River de hoy, que tan hundido está en manos
de todos los lacras que lo forman.
Cavenaghi; el
jugador de la gente, el que saca mil sonrisas, el querido por todos, el de los
goles hermosos, el que resignó todo por AMOR. Sintéticamente, ese es el
Cavegol. Persona a la que voy a estar eternamente agradecida porque demostró
grandeza y humildad. Persona que me hizo volver a sentir, que me permitió
ser feliz en momentos que nadie podía imaginarlo. Persona por la que hoy lloro
desconsolada, en una realidad que podría ser feliz y llena de paz, pero que
nuevamente es oscura y cabaretera. Una realidad en la que, siendo hincha y no
teniendo nada que ver, siento la necesidad de pedir perdón. Perdón, Cavenaghi,
perdón y gracias. Siempre vas a estar en los corazones de los hinchas
millonarios, porque sos más que un simple jugador. Porque sos nuestro
jugador. TE AMO.''
Tal vez si me pongo a
analizar eso ahora, entré en una decadencia enorme, porque el tipo que me
devolvió algún día las alegrías se iba de mi club. Por ahí a cualquiera que
lea, y no sienta lo que yo, le puede parecer que fui una exagerada, sin quitar
que uno le otorga un significado dramático a las palabras, cuando atraviesa por
una situación no grata y lo vuelca en un texto. Pero, realmente, no lo fui. El
significado que tiene el fútbol en mi vida es mucho, el significado que tiene
River en mi vida es mucho. Y fue así, cuando no había nada que pudiera sacarme
una sonrisa, llegaste vos y cambiaste absolutamente todos los tantos.
Sigo extrañándote,
Cavegol. Porque te ganaste simplemente mi idolatría, por sentimientos que
generaste en mi en lo personal. Se que no soy la única que pasa por esto. Que
no soy la única idiota que se pone a ver videos tuyos y llora, que se pone a
ver fotos y se emociona. Se que no soy la única a la que se le pone la piel de
gallina cuando habla de vos. Se que no soy la única que sueña con que vuelvas,
una vez más.
No se por qué tuve la
necesidad de sentarme a escribir esto tantos meses después, y a mezclar cosas
que escribí algun día y no pude mostrarte. Pero la tuve. No sé si vos vas a
leer esto, si alguien en el mundo lo va a leer. Pero quiero que se sepa, que
aunque vos no estés más en River, que aunque hace meses no vistas la camiseta
de la banda, te sigo bancando desde donde estoy. Y vistas la camiseta que
vistas, verte feliz sigue siendo contagioso. Y, que aunque para algunos carezca
de sentido; te sigo extrañando, Cavegol. Y así será siempre.

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