Amar
¿En qué nos basamos para decir lo que sentimos? ¿En qué hacemos hincapié al sentir lo que sentimos? Cuántas son las sonrisas necesarias, para que ese ''te quiero'' crezca más y más. ¿Por qué querer y no amar? ¿Por qué amar y no querer? Qué factores nos llenan de agonía, cuáles de alegría, cuáles de dolor. Qué es lo que nos sumerge en una depresión constante, qué nos lleva al abismo, a un paso del sacrificio. ¿Por qué la acción de amar muchas veces nos conduce al dolor? Y por qué elegimos seguir amando, si seguir amando es lo que nos lastima. Tratar de encontrarle una explicación a ese masoquismo es cuestión de volarse la cabeza y darse cuenta, que el ser humano es así. Que cuando se aferra a algo, no importa lo que duela, intentar separarse dolerá aún más. Y la correspondencia, la correspondencia es otra cosa. Está para arruinarte, o llevarte a lo más alto del sentir. Una de dos. Hundirte o elevarte. Llenarte de gratitud o humillarte. Amar y ser amado, amar y no obtener nada a cambio. Amar, amar en fin. Amar de distintas formas. Pero siempre, siempre amar. Aunque duela, amar. Amar en la distancia, amar en el sufragio, amar en la cima o en los pozos que la vida te pone por delante. Amar con la vida, amar con la muerte. Amar y demostrar, amar y callar. Amar con ganas de amar, amar sin ganas de nada. Amar un momento, amar a alguien. Amar y tener, amar y extrañar. Amar el sentimiento de amar, amar el odio. Amar la coincidencias, amar las palabras. Amar acciones, amar sueños. Amar, siempre amar. Seguir amando el amar. Seguir amando hasta dejar de amar.
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