Estoy loquita.

1 de mayo, feriado, día del trabajador. Miércoles con gustito a domingo. Una melancolía absurda me invade, y no sé por qué. Será porque llueve y este clima deprimente, junto con el saber que mañana retorno las actividades generan en mi un estado semi depresivo, en el que mientras hago cuentas y hablo con un amigo, derramo lágrimas. Estoy loca. Estoy muy loca. Loquita.
 Me pongo a pensar por qué estoy mal, qué carajo me pasa. No se me ocurre nada. Ni una explicación lógica. Si no soy una mina que suele tener bajones así de la nada. No soy una mina bajonera. ¿Cómo soy? ¿Qué clase de persona soy? ¿Por qué estoy llorando? ¿Qué me lleva a escribir esto? Es un buen momento para definirme. Para ponerme a pensar lo que debería mejorar con el tiempo y lo que me parece que hago bien. Para imponer un modelo de persona. Porque me resulta absolutamente imposible saber como soy en realidad, pero lo que me gustaría ser, lo que intento ser, lo que me parece que soy, creo que se puede transmitir a través de un simple texto.
 La familia, lo primero. El pilar de mi vida, la razón de la misma. Por ellos muero, mato, por ellos dejo todo, porque me hacen feliz. Todo lo que soy se lo debo a mi familia. No hay cosa que ame más que el asado en lo del tío los domingos, las tardes con mis primas, las charlas políticas de la sobre mesa, ver el partido de River en la pantalla gigante que tiene Marce, jugar con Ange, chusmear con Celes, hablar con Agus, reirme con Emi, disfrutar a Fausti cada día, a mi hermana, la persona que más amo en este puto mundo. Por esa si que muero. ¿Y mis viejos? Qué les queda a ellos, los que se rompen el culo trabajando cada día para garantizarme una buena vida, digna, para que nuestra familia prospere, para ser felices juntos. Esos dos son mis ídolos. Mis viejos. Son lo más grande que hay. Mi familia es mi felicidad, por ellos vivo, por ellos muero, por ellos soy.
 En el ámbito escolar, trato de hacer todo bien. Me gusta aprender e incorporar conocimientos, porque tengo en claro que soy el futuro. La escuela para mi es algo serio, no se va a joder. Aunque adore las horas libres con amigos, realmente me fastidia que no se respeten los tiempos y lugares para dispersarse con respecto a las responsabilidades. A la escuela, se va a estudiar. Porque es la base de la sociedad, y lo tengo muy clarito. Por ahí parece disparatado, que una flaca de 14 años diga esto, o ridículo tal vez, pero es uno de los temas que más preocupada me tiene. Por esa razón, soy tildada como la ortiva, la que tiene cara de culo todo el día, podría pararme en frente de todos a explicar el por qué de ese ánimo, pero no entenderían y empezarían a gritar. Como suele pasar. Por lo que me reservo, trato de seguir adelante sola. Trato de ser responsable, de estudiar, de reir en los momentos justos, de pasarla bien pero sabiendo que mi única responsabilidad en estos momentos, es cumplir la escolaridad y a mis viejos les cuesta un huevo y medio pagar la cuota, por lo que, con mas razon, merece dedicación y esfuerzo. Qué se yo. Estoy loca.
 Trato de ser divertida, si hay algo que me hace sentir gratificante es que la gente se ría de lo que digo, que se le dibuje una sonrisa. Odio ver a la gente mal, y cuando puedo me gusta ayudar. Pero sin meterme mucho, porque no me gusta que se metan en mi vida, por lo que no hago lo que no me gusta que me hagan. Amo dar consejos, es algo que me ayuda mucho, aunque yo no sea la que esté mal. Me siento útil. Siento que estoy para algo. La cagada es que soy tímida, no soy de esas minas extrovertidas, que se llevan bien con todo el mundo, aunque cuando entro en confianza pareciera lo contrario, me cuesta relacionarme con la gente. No es miedo al rechazo, eso está claro. Es algo complejo, difícil de explicar. Siento que soy inferior al resto. Temo que hablen de mi a mis espaldas, que se me rían, quedar en ridículo. Lamentablemente me importa y mucho, lo que opinan los demás sobre mi. Me gusta destacar, lo admito, pero no destacar en forma física, sino intelectual. Espero el momento justo para hablar sabiendo. Amo dejar a la gente callada y más, cuando discuten sin argumentos. Estoy loca.
 La política me mueve, mucho. Tengo una necesidad interna de ser partícipe, de saber cada día más, de debatir, opinar argumentativamente. Me gusta saber donde vivo, lo que pasó, pasa y podría llegar a pasar. Me gusta tener en claro los cambios con el tiempo. Me gusta opinar. Me gusta criticar. Me gusta charlar, pero no con necios. No suelo repetir lo que dice la televisión y me exaspera cuando la gente lo hace. Me molesta mucho que no se valoren tanda de cosas, pero me voy a tener que acostumbrar, porque la vida es así en cada uno de los ámbitos.
 El deporte, ay, el deporte. El fútbol me paraliza, River me da felicidad, tranquilidad. Genera en mi sentimientos encontrados que nada ni nadie suele crear. La banda es el único amor eterno y fiel que tendré. Clarísimo. El handball, mi vida, lo que amo hacer, lo que disfruto. Razón por la que trato de superarme día a día, entrenamiento tras entrenamiento, partido tras partido. Me gusta aportar al grupo, ya sea con una defensa, un gol, un pase, o un grito de aliento desde el banco. Pocas cosas en este mundo amo mas que jugar este deporte con gente que quiero. Las amistades que esto me trajo son hermosas. Gente que siente lo mismo que yo por una pelota. Que comparte la misma pasión. Es loco. Estoy loca, ya lo se.
 Me faltan tantas cosas para definirme. Tantas cosas para expresar lo que quiero ser. Lo que creo que soy. Lo que debería mejorar. Definitivamente me gustaría llegar a cada uno de los lugares con una sonrisa de oreja a oreja, transmitir alegría a cada persona que cruzo, me gustaría saberlo todo, aprender mucho cada día. Me gustaría ser extrovertida, tener facilidad para socializar, no dejarme llevar por mis pensamientos y reaccionar de maneras erradas. Me gustaría no cometer errores y que todo me salga bien siempre. Ser una fina mezcla entre una mina cerrada y abierta. Hablar menos, lo justo y necesario. Me gustaría ser tildada de la mina piola, linda, buena onda, la que hace reír a todos, con la que siempre pasás un buen rato. Pero no es así y dudo que lo sea algún día. Me gustaría que lo que digan los demas no me vaya ni me venga. Y trato todas las mañanas de cambiar eso, porque algún día me saldrá y seré aún más feliz.
 Soy una mina comun, como tantas otras. Una más del montón. Pero soy feliz como soy. Estoy loquita.

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