Se acercó, paró,
tomó aire y retomó.
Mientras se acomodaba el pelo
y sudaba hasta su razón.
Inhaló, exhaló,
respiró por un segundo,
un mundo repleto de temor.
Pero si era buena piba,
a pesar de su mal día
y su aferracíón al dolor,
era hora de que ría
que responda al corazón.
Caminando bien despacio,
con clavos en los pies,
y una voz que le decía
''dale, a ver si te atrevés''
la flaca avanzaba
y por dentro rezaba aceptación.
El rechazo la mataba
como a todo ser humano hoy.
Pero era buena piba,
diferente a los demás,
no escuchaba y repetía,
se permitía pensar, buscaba avanzar.
No esperaba nada a cambio,
respetaba a cada par.
Ya un paso de la verdad
la valentía se le escapó
y se acordó de aquel día
en que su viejo le mencionó,
que no importa lo que digan,
lo que se hable de vos,
si vos sos buena piba,
honrarás un corazón.
El mio y el de tu vieja,
los que te vieron crecer,
los que te lo dieron todo,
los que te hicieron ser.
Inspirada y sin temores,
se detuvo, miró y pensó
en la escala de valores,
que su padre le enseñó.
El coraje la envolvió
y al fin pudo y habló
y a pesar de ese frío ''no''
que la dejó en ruinas;
Devastada y sin consuelo,
se acordó de aquel día,
en que su viejo mencionó,
que no importa lo que digan,
lo que se hable de vos,
si vos sos buena piba,
honrarás un corazón.
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