Interior.

Se levantó un día, entre ropa tirada
Una cama deshecha y un sueño atroz
Un café ya muy frío, un termo vacío
Y se puso a escuchar rock and roll.

Con sus manos en el aire dibujaba
El arte de la púa y la guitarra
Y su voz que de a poco se tensaba
Movilizaba con gritos sus ganas de vivir 

Agarró ese libro que tanto disfrutaba
Y el correr de las páginas lo hizo fluir
Un respiro bien hondo, lo ayudó a tocar fondo
Y así recupero sus perdidas ganas de sentir.

Tal vez no sea este mundo donde él vive
Tal vez no sea el presente que él deseó
Y aunque hoy no comprenda las razones
De esta eterna decadencia que le imponen
Y aunque trate otra vez de decir basta
Se disfraza otra vez del entusiasta 
Y proclama encontrar la vida que siempre soñó

Con su canto destapa cien mil emociones
Y ese llanto abismático se larga a volar.
Ya no están esas nubes que ayer lo cubrían
Con un poco de música logró todo cambiar.

Porque de eso se trata, hoy lo descubría
La paz no sería el mundo frenar,
Se puso a pensar, todo lo que perdía
Metido en su casa, atado a ese bar.
Miró para adentro, logró comprender
Agarró su guitarra, nada más pudo hacer.
Y así, en cada nota, la paz allí flota
Porque empieza por uno, así nada más.
Y así, en cada nota, la paz allí flota.
Porque empieza por uno, mi paz, nuestra paz.

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